él aparecía.
De la nada, como si nada, en un segundo él estaba ahí conmigo. Me abrazaba, secaba mis lágrimas. Y yo volvía a la realidad, todo volvía a cobrar sentido, mis ojos volvían a brillar, el mundo volvía a su curso correcto y las ganas de gritar desaparecían.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
Mensajes en el contestador